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Joshua Dos Santos: El arte siempre nos une


   A los 7 años escuché a mi madre decir que mi hermano y yo juntos hacíamos muchos desastres y que para canalizar nuestras energías nos iba a inscribir en una escuela de música. Me negaba a tal situación, me gustaba montarme en los árboles y estar en la calle con gente mayor, hacer música era muy aburrido.
   Asistí regañado y obligado a la primera clase pero poco a poco y sin darme cuenta me fui acercando a lo que allí se hacía y empecé a sentirme parte de algo que años después empezó a llevarme a diferentes rincones del mundo, conociendo gente, costumbres y culturas que me han ayudado a entender que no se trata sólo de notas y sonidos, que detrás de eso hay otro mundo, que estos sonidos cambian la vida de las personas, cambió la mía y estoy seguro de que si lo piensas también ha cambiado la tuya también.

   
   Soy director de orquesta, o como le dicen algunos “el que mueve las manos así…” Contrario a lo que muchos piensan, lo que hago no me aleja de ninguna manera de otros estilos de música, me gusta la salsa, el merengue, el rock, el bolero y una larga lista de otro géneros incluyendo el tan polémico reggaetón.
   En general la imagen que se tiene del director de orquesta es la de una persona mayor con canas por doquier y muchas arrugas intentando dominar a muchas otras personas con un instrumento en la mano. No me siento parte de esa imagen, La edad desde cualquier extremo que se quiera ver no es más que una gran ventaja y así lo he querido demostrar a través de la música. Debuté como director de orquesta a los 15 años de edad con la presentación de la ópera Cavallería Rusticana, de Pietro Mascagni.
   Recuerdo mi primer ensayo con una orquesta en Polonia. Apenas entré a la sala de ensayo la orquesta empezó a reír, yo tenía 24 años y la mayoría de ellos podían perfectamente ser mis abuelos. Luego de una intensa semana de trabajo para celebrar los 100 años del nacimiento del compositor polaco Witold Lutoslawski dirigiendo su concierto para violonchelo junto con la Orquesta Filarmónica de Łódż, conversábamos como buenos amigos, sin pensar en las diferencias de edad o de experiencia.



   Y esa búsqueda, me ha hecho ser parte de una travesía que se remonta desde dirigir en Caracas y en Nueva York el estreno mundial de obras comisionadas por el Carnegie Hall de reconocidos compositores; presentarme en Los Ángeles junto a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela, con una importante participación en el Festival Tchaikovsky. Luego, en México con la Orquesta Filarmónica de Jalisco y en Chile al frente de la Sinfónica Nacional Juvenil de ese país para luego regresar a Uruguay con la Sinfónica Juvenil del Sodre en un montaje de Carmina Burana, de Carl Orff.
   Dirigir la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles en el ciclo de Conciertos para Jóvenes realizado en el Walt Disney Concert Hall, debutar en Suecia junto a la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo y realizar el estreno mundial de la obra “OnFire”del compositor francés Benjamin de la Fuente con la Orquesta Filarmónica de la Radio France en el marco del festival "Présences”.
Hasta colaborar estrechamente con mi principal mentor, el Maestro Gustavo Dudamel en el montaje de la ópera "La Boheme" de Giacomo Puccini en el Teatro La Scala de Milán junto a la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar de Venezuela y luego en Italia junto a la Orquesta Sinfónica Lucana con una nueva producción de Boheme. Realizando además mí primera producción discográfica en conjunto con la Orquesta Sinfónica de Venezuela y la embajada de Portugal en Venezuela la cual incluye obras de ambos países con el fin de promoverlas y difundirlas en la región.
   Siempre he creído que el artista debe ser un agente de cambio dentro de la sociedad, por eso evito las distancias y trato de hacer entender que somos muchos, que al momento del concierto todos somos igual de importantes y que el arte, no importa de dónde venga siempre nos une.